La Hormona Vigorosa



LA HORMONA VIGOROSA
Por Verónica Segura

No es justo. Una mujer no puede expresar rabia o pecar de incongruencia sin que se asocie de inmediato a su período. Incluso el argumento más irrefutable, la observación más erudita, dicha bajo la influencia de coléricas pasiones, puede ser minimizada y descartada al cesto del desbalance hormonal. Sin embargo, cuando ella admite que se le ha escapado la tortuga y que por un tiempo estará bajo la merced de inusitadas personalidades múltiples, se le acusa de tomar como pretexto al estrógeno para engolosinarse en sus desplantes. Donde te pongas, mi reina. A ver quién te toma en serio.
La respuesta más común departe de los “indefensos” hombres que tienen que tolerar (impávidos, desde luego) las constantes migrañas, los predecibles raptos de llanto, los “dizque” cólicos (similares a las convulsiones que el apéndice tiene justo antes de explotar pero por suerte ya estamos en el quirófano) y esas hemorragias de tan mal gusto es, por su puesto, darnos por nuestro lado. Pero no nos engañan, señores. No sirve. NADA sirve. LO SABEMOS TODO Y NO NOS GUSTA NI UN POQUITO.

Pero les tengo una buena noticia. Lo mejor que pueden hacer por nosotras, no es quitarse del camino, ni posponer esa salida con sus amigos, ni siquiera comprarnos chocolate, sino provocar esa ira. Permítanos desahogarnos. Sólo necesitamos una mini gotita para derramar el vaso y ustedes son expertos en obsequiarnos este tipo de escenarios. El único requerimiento es que, en cuanto la tormenta termine… discúlpense. Profusamente. No pregunten nada. Asuman la culpa de todo, y ofrézcanle una barrita energética a su mujer para subirle la glucosa. Perdón. Te quiero. Abrazo. Beso. Chau. En ese orden. Claro que deberíamos ayudarles exhibiendo algún tipo de advertencia. No sé, los anillos esos del humor no sirven, al menos en mi. Permanecen negros todo el mes. Mejor propongo que anotemos en un calendario gigante los días de nuestro ciclo. De tal suerte que todos puedan vislumbrar protegidos aquello que a lo lejos acecha… ¿Es una epidemia del Síndrome de Tourette? ¿Es una marcha masiva de virus “Drama Queen”? ¡NO! Es… ¡LA HORMONA VIGOROSA!