La Cruz de mi Padre



Les comparto un hermoso escrito de mi hermano:

La Cruz de mi Padre
Alejandro Segura-Millán Sours

Mi padre tenía 40 años. Lo vi poco esos días. Entraba y salía de casa con su uniforme de socorrista de la Cruz Roja Mexicana. El orgullo que durante toda su vida ha sentido por ser de la "Cruz" nunca fué mayor. Y a veces, cuando llegaba de noche, lloraba. Escondido, para que sus hijos de 11 y 13 no lo oyeran. Pero igual lo oíamos. Recuerdo que me contó que de entre los escombros salvó a algunos. Otros no tuvieron la suerte de sentir la inyección de vida y aliento que sus manos generosas y la de tantos otros les trataron de dar. Recuerdo el día en que cargaban el cajón a lado de mi casa con el cuerpo del hermano de mi vecina. Un muchacho humilde de 16 o 17 años con quién había hablado sólo dos o tres veces. Y a pesar de la diferencia de oportunidades que la vida nos había ofrecido, recuerdo que siempre sentí por él una gran admiración por su simpatía y belleza. Esa idolatría que sólo un niño de 13 puede sentir por uno de 16.
Recuerdo la falta de información. Dependíamos sólo de Zabludovsky, que hacía lo que podía desde una Televisa herida. Recuerdo que no se oía más la voz de Calderón y Rod, que con su programa "Batas, Pijamas y Pantuflas" siempre le robaban una sonrisa a mi papá temprano por la mañana cuando nos llevaba a la escuela. Y después de algunos días, cuando finalmente pude entender lo que había pasado, recuerdo el sentimiento de impotencia. La impotencia de tener 13 años y no poder acompañar a mi papá a la "Cruz" para ayudar. La impotencia de saber que a pesar de lo poco que hice en el centro de acopio que se había formado a dos cuadras de mi casa en el ITAM, el hermano de mi vecina no regresaría, y Calderón y Rod nunca más nos harían reír. Y es la misma impotencia que siento hoy, a 10.000 km de distancia, donde lo único que quisiera hacer en este momento es poder acompañar a mi papá a la "Cruz". Estar con familia, amigos y desconocidos. Sentir la solidaridad y dolor colectivo que 32 años de viajes, hijos, casa, trabajo, esposa y distancia no me han hecho olvidar. #medueleméxico